Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Este es el lugar para la expresión cultural y artística, pueden demostrar todas sus habilidades: dibujos, historias, poesías... ¡lo que quieran! ¡Demuestren sus talentos! También hay concursos de fanfics, fanarts y demás. ¡Pasen, pasen y vean!
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Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Mensaje por Administracion »

DESAFÍO #25
Sonidos arbitrarios

Bienvenidos a otro desafío de escritura, en esta ocasión vamos a unir dos grandes: no, no es el Atlético Madrid y el FC Barcelona, ni tampoco es el nutella y la crema chantilly. En esta ocasión vamos a usar los dados y la música.

Tenemos una lista de 20 restricciones musicales, cada una tiene asignada un número. Deben tirar los dados y escribir un desafío (las reglas son las de siempre: un escrito propio, de más de 300 palabras) basado en el género que les tocó. Para no dejarlos completamente en las manos del azar, pueden lanzar dos dados, que les dará dos opciones.

Tirar los dados no es comprimiso de participación, pero siempre se aprecia.

Los pasos a seguir para participar en este desafío son sencillos:
  1. Vayan al post mencionado y hagan una tirada de dados en respuesta a ese post (no aquí: aquí van a ir solo los escritos, no las tiradas). Pueden usar únicamente 1d20 o 2d20.
  2. Elijan un género de la tirada, tomando en cuenta la lista.
  3. Escriban una historia inspirada en la canción del género que les tocó. La historia podrá ser del largo y la temática que deseen.
  4. Compartan su historia como respuesta a este thread (como siempre), con el siguiente formato:

Código: Seleccionar todo

[b]Título:[/b] 
[b]Tipo:[/b] (Humor, angst, drabble, etc.)
[b]Género disparador:[/b]
[b]Canción elegida:[/b]
[b]Personajes:[/b] (opcional)
[b]Cantidad de Palabras:[/b]
[b]Comentarios:[/b] (opcional)
[b]Mis puntos van para la Casa:[/b] 
Tienen tiempo hasta el 4 de febrero a las 23:59 hs. (GMT-3) para participar. A partir del 5 de febrero tendrán una semana para votar y luego anunciaremos a los ganadores, como siempre.

Los premios serán:
1º puesto: 100 puntos para la Copa de las Casas.
2º puesto: 60 puntos para la Copa de las Casas.
3º puesta: 30 puntos para la Copa de las Casas.

Los demás concursantes ganarán 10 puntos para la Casa que indiquen en su post.

Al participar del concurso, el jugador le otorga permiso a la administración para poder reproducir el escrito en las redes sociales con la intención de fomentar el uso del foro, dando siempre el crédito debido al autor. Ante cualquier duda, no tengan miedo de consultar.

Recuerden que todo lo que se escriba en los desafíos es parte de universos alternativos que no afectarán a los personajes del foro.

¡Éxitos!
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Alastair Cunha
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Mensaje por Alastair Cunha »

Título: Luces navideñas
Tipo: No sé qué género es, pero es violento.
Género disparador: 18. Canción de una banda sonora o musical
Canción elegida: Lestat the Musical - After all this time
Personajes: Valerian Zelinski, Ruslana Zelinski (su madre)
Cantidad de Palabras: 1232
Comentarios: Es un fic bastante horrible en todo sentido (no solamente el contenido, sino que no me gusta releer lo que escribo jaja). No sé si alguien necesita un trigger warning, pero es violento, no sé cuántas veces más puedo repetirlo. Edité bastante para que no sea tan detallado en el morbo, pero por las dudas. Te lo spoileo: es violento.
Mis puntos van para la Casa: Hufflepuff.
  • ________________________________________________________

    El sol bajó sobre el mar mediterráneo, ocultándose tras el horizonte anaranjado. Ruslana observó el cielo despejado y brillante a pesar de la oscuridad desde la ventana de la casa de vacaciones. Eran sus primeras vacaciones, su primera vez viajando a un país extranjero con el simple propósito de descansar. Había vivido en una granja ucraniana para vivir en un invernadero inglés, siempre trabajando, con tierra debajo de las uñas y barro en las suelas de los zapatos. Sesenta y ocho años llevaba en el mundo, siempre dedicada a trabajar la tierra. Pero esta vez, para el descanso navideño, estaba de vacaciones en la costa de Cádiz, España.

    Ruslana cerró la ventana, comenzando a incomodarse con la fría brisa del mar, aunque mucho más cálida que los vientos secos y helados a los que estaba acostumbrada en esa época. La casa era moderna, luminosa, cálida. La cocina estaba llena de aparatos innecesarios y lujosos, la casa tenía más baños que ocupantes, un derroche de dinero y oda a la comodidad capitalista a la que secretamente siempre le hubiera gustado rendir culto.

    "Averigüé lo que me pediste. Celebran una misa de navidad esta noche, minutos después de las doce" dijo la voz de su hijo menor, Valerian. Ruslana se giró, cerrando las pesadas cortinas y girándose hacia él.

    "Va a ser muy interesante, hijo. Gracias" respondió ella, sonriéndole. Si no se había podido dar el gusto de adorar el dinero, sí podía hacer lo posible para adorar a dios. No había iglesias ortodoxas allí, pero una católica debía bastar. "Valerian... gracias".

    "No es para agradecer dos veces" Valerian se giró, acercándose a la gran mesa del comedor y sentándose frente a los platos repletos de comida a medio consumir: pavo asado, patatas horneadas, repollitos de bruselas, salsa de arándanos. Ruslana lo siguió, tomando asiento a su lado.

    "No, gracias por estas vacaciones" aclaró ella, estirando una mano sobre la mesa para apoyarla sobre la de Valerian. Agachó un poco la cabeza, buscando la mirada de Valerian, y cuando sus ojos se encontraron le dedicó una sincera sonrisa.

    "Te lo mereces, madre" respondió Valerian, girando la mano para tomar la de su madre y darle un apretoncito. "Lamento no haber podido traer a toda la familia".

    Un reloj dio una campanada corta en la entrada de la casa, retumbando suavemente: las once y media de la noche.
    "Te compré algo" anunció Valerian, poniéndose de pie.

    "Hijo, no" dijo ella, apenada. "La Navidad no es para regalos, es para pasarla en familia y celebrar el nacimiento de Jesús, no hace falta que me compres nada" Ruslana se giró perdiendo de vista a su hijo cuando dobló la esquina, desapareciendo en el living room donde un enorme árbol de navidad iluminado por coloridas luces artificiales parpadeaba, reflejando el arcoiris en las paredes. "Con este viaje es más que suficiente. ¿Tienes el recibo para devolverlo?" Valerian no contestó, Ruslana escuchó el sonido del papel que envolvía su regalo crujir suavemente, acercándose.

    "Los regalos no se devuelven" dijo Valerian, reapareciendo por la misma esquina. En sus manos tenía un paquete algo plano, rectangular, cubierto de un papel de regalo rojo con muérdago. Dejó el regalo sobre la mesa, delante de su madre. "Ábrelo" indicó. Ruslana, enternecida, colocó uno de sus mechones blancos detrás de una oreja antes de tomar el regalo y abrirlo con cuidado.

    Era un portarretratos. Ruslana sonrió a Valerian, dándolo vuelta para develar la foto. Su sonrisa flanqueó brevemente, sorprendida: una foto del verdadero menor de sus hijos, Alexei. Alexei, de dieciséis años, sonriendo. Ruslana se llevó una mano al pecho, una punzada de dolor por la pérdida de su hijo mezclada con una sorpresiva oleada de un amor maternal que nunca había muerto, a diferencia de Alexei.
    Ruslana miró a Valerian sin saber qué decir. Valerian dejó dos sobres sobre la mesa: uno con el nombre de su esposa Lina, otro decía 'April Zimmer'.

    "Gracias, Valerian" finalmente musitó, confunfida, en un hilo de voz. "¿Esas cartas son para mí?" preguntó, acercando la mano a los sobres. Valerian apoyó la palma de su mano sobre la de su madre.

    "No" respondió, apenas sonriendo. Sostuvo la mano de Ruslana en la suya y apretó.

    Apretó con fuerza.

    "Valerian, mi mano" Ruslana intentó soltarse, pero Valerian no aflojó los dedos. "Valerian" insistió.

    "Nunca te voy a perdonar por haber matado a Alex. Nunca".

    "¿Otra vez esto, Valerian? Suelta mi mano, por favor. Tienes que aceptar que fue una enfermedad. ¿Qué podía hacer yo?"

    "Llevarlo a un médico. O dejar que yo lo lleve a San Mungo".

    "¿A ese hospital de magos?" dijo con desdén. "Los médicos no pueden hacer nada. El único que decide es Dios" Ruslana lo miró, desafiante. Valerian fijó su mirada en su madre, su voz resoluta como la recordaba en su infancia. Diez años habían pasado desde la muerte de Alexei. Una muerte que podría haber sido prevenida, una muerte que podría haber sido evitada con medicina muggle o mágica. "Suelta mi mano" demandó ella.

    Valerian soltó la mano de Ruslana, y ella observó con desagrado la marca de los dedos de su hijo sobre su piel.

    Valerian tomó aire profundamente, cerrando brevemente los ojos. Los abrió y se abalanzó sobre su madre. La tumbó al suelo, sus manos buscando el cuello de la mujer. Ruslana gritó, sintiendo los dedos de Valerian cerrándose alrededor de su garganta, la silla enredada entre sus piernas. Ruslana pateó, intentó retorcerse en el piso, arañó las manos de su hijo para que la soltase.

    "¿Cómo pudiste dejarlo morir?" preguntó Valerian, entre dientes apretados por el esfuerzo. Se acomodó sobre su madre, apoyando sus rodillas contra su cadera y sin dejar de apretar su delgado cuello. "¿Cómo pudiste verlo morir por meses...? ¡Por meses! ¡Y no hacer nada!" Valerian se hizo hacia adelante, usando todo su peso contra su madre.

    Ruslana perdió las fuerzas, sus manos deslizándose por los brazos rasguñados de Valerian. Su vista, nublada, apenas podía distinguir la habitación. No podía respirar, sus pulmones ardían sedientos de aire, su garganta se sentía fría, su cadera pulsaba de dolor. Sintió una gota caer del rostro de Valerian sobre el propio: si era sudor o una lágrima estaba más allá de su comprensión. Poco a poco la sala se oscureció, las lejanas luces del árbol navideño titilando tras sus pupilas.

    Valerian tembló, su cuerpo sacudiéndose como para despertarlo. Pero no estaba dormido ni inconsciente, aunque estaba volviendo lentamente en sí. Se sintió muy consciente del cuello púrpura y frío de su madre entre sus manos, de su cuerpo frágil aplastado bajo sus rodillas. Inhaló profundo, aceptando el horror del crimen que acababa de cometer, sin trazos de arrepentimiento. Se puso de pie, levantó su silla del piso y se sentó. Observó de reojo el retrato de Alex, quien seguía sonriendo, inocentemente ignorante del efecto de su ausencia. Valerian tomó el retrato de Alex, los dos sobres, y salió del comedor hacia el living room.

    Se arrodilló frente al árbol de Navidad, la única luz en la habitación. Dejó las cartas en el suelo, y paró el retrato sobre ellas. Buscó su varita en los bolsillos del pantalón. Inhaló profundamente con la punta de la varita apuntada a su corazón, exhalando un "Avada Kedavra". La habitación se iluminó de verde, y luego continuó titilando de varios colores mientras el reloj de la entrada de la casa daba doce campanadas.
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Agatha McGee
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Mensaje por Agatha McGee »

Título: Doble cara
Tipo: Amor, supongo
Género disparador: 13. Canción lanzada hace 50 años o más
Canción elegida: Both Sides Now - Joni Mitchell
Cantidad de Palabras: 400
Comentarios: Siguiendo el consejo de una compañera: better done than perfect. De todos los fics que tengo empezados este fue el único que tenía medio coherencia así que mejor publico esto a nada.
Mis puntos van para la Casa: Slytherin
Todo empezó de forma tan orgánica que le costó darse cuenta de lo que sucedía incluso cuando estaba sucediendo. Estudiaban juntos, todo el tiempo. Un día tocó el dorso de su mano con el suyo y se dio cuenta que ella no se apartaba así que no se movió. Luego pasaron a otras partes del cuerpo, como una rodilla o un pie. Si se sentaban juntos y apoyaba una mano en el asiento, ella le imitaba, colocando la suya de forma que alguno de sus dedos se tocara.

Empezaron a verse a escondidas para tocarse otras zonas. "Es más divertido si es un secreto" decía ella, y él le creía porque se la estaba pasando muy bien.

No entendía qué era lo que le gustaba tanto de ella, además de que era preciosa. Le gustaba cómo le hacía sentir cuando estaban juntos, cuando era amable con él y no con nadie más, así sea cuando nadie más la veía.

A principios del verano, pasó dos semanas en su casa. La primera noche ella se escabulló hasta su habitación y lo hicieron por primera vez. No fue muy placentero para ninguno, pero fue especial. Lo hicieron cada noche mientras ella estuvo allí. Una de esas noches ella le dijo que lo amaba y él le dijo lo mismo, aunque no estaba seguro de cómo se sentía amar a una persona, pero si se parecía a algo era a esto que tenía con ella.

Es por eso que fue más grande la sorpresa cuando se enteró que ella les había dicho a sus padres que había pasado esas dos semanas con Megan Summers y no con él, que al volver a Hogwarts cuando él intentó tomarle de la mano en público ella se alejó como si él tuviera una infección. Si él intentaba cualquier muestra de cariño, incluso miradas, ella lo ignoraba o se mostraba claramente asqueada.

Más tarde que temprano le dijo que no podía seguir así y su única contestación fue: "Es que eres solo un Thornhill" como si eso le dijera algo.

"Ya, pues tú eres solo una Greengrass y no me ves quejándome" le respondió.

Dejaron de estudiar juntos y Dion la evitaba por su propia salud mental. Notaba, a veces, que esta distancia también le afectaba a ella, pero ¿qué podía hacer él? Era solo un Thornhill, y después de todo, no veía nada malo en eso.
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Lina Ackerman
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Mensaje por Lina Ackerman »

Título: A salvo.
Tipo: Angst, en parte. Y en parte no. *se calza la armadura anti-piedrazos*
Género disparador: 17. Interpretada por un hombre
Canción elegida: Red Rain (Peter Gabriel, 1986)
Personajes: Gente rota y pegadita con cinta.
Cantidad de Palabras: 1.294
Comentarios: Disculpen lo OOC de los personajes (a no ser que no quieran que me disculpe y quieran que esto sea canon, lol). Esto empieza como un songfic de los clásicos, con las letras insertadas entre los momentos. No recuerdo haber hecho esto antes, así que hello cursilandia, llegué un par de décadas tarde, ¡pero llegué!
Mis puntos van para la Casa: Slytherin



  • red rain is coming down
    red rain
    red rain is pouring down
    pouring down all over me


    Connor sabe que está soñando, pero no puede evitar sentir terror. Siente el ruido de la lluvia y sabe que no es lluvia normal. Es una lluvia que ya soñó antes -o quizás eso es lo que piensa en el sueño-. Es una lluvia que se escucha más grave y que parece hacer eco en las calles de forma distinta.

    Es una lluvia que huele a sangre.


    I am standing up at the water's edge in my dream
    I cannot make a single sound as you scream
    it can't be that cold, the ground is still warm to touch
    this place is so quiet, sensing that storm


    Sabe que debería lanzarse bajo la lluvia y correr para ayudar a su hermana -está seguro de que los gritos que oye a la lejanía son de ella-, pero siente su cuerpo paralizado y clavado al suelo como una estaca. Trata de acordarse de lo que le dijeron los terapeutas:
    "Respira profundo y cuenta a diez para despertarte."
    "Es un sueño, tú tienes el poder. Piensa en algo bueno y sucederá en el sueño."
    "Nada te puede dañar allí. El miedo no es real. Puedes desaparecer el miedo tan solo deseando que desaparezca."


    Y Connor lo intenta, de verdad que lo intenta. Intenta contar hasta diez y despertarse, pero las gotas siguen cayendo y él las sigue escuchando.

    Intenta pensar en algo bueno, pero ni siquiera logra recordar otra cosa que no sea esa lluvia roja, que sabe que no es real pero que sigue cayendo por todos lados, como burlándose de él y su ridículo intento de racionalidad.

    Intenta hacer desaparecer el miedo, pero tiene miedo de desaparecer con él, porque el miedo es todo lo que conoce en ese momento.


    red rain is coming down
    red rain
    red rain is pouring down
    pouring down all over me


    Siente la lluvia empapar sus ropas, llenando su nariz de olor a metal. Se siente tibia y asquerosa, pero Connor no se puede mover de allí, del medio de la calle que está frente a su casa.

    De pronto escucha una voz diciéndole que está a salvo, que está bien, que es solo un sueño. Por un momento la voz lo ayuda: Connor entiende que en realidad está durmiendo sin peligro en su habitación, adentro de la casa que ve en ese momento teñida de rojo, como todo a su alrededor. Pero, aun sabiendo esto, siente que no lo merece.

    Siente que su lugar es allí afuera, cubierto de sangre. Sabe que no tiene derecho a otra cosa, porque su hermana sigue gritando y él no hace nada por ayudarla.


    red rain
    putting the pressure on much harder now
    to return again and again
    just let the red rain splash you
    let the rain fall on your skin


    Connor siente que la voz le sigue hablando, pero la lluvia está viva y no quiere dejarlo ir. Con cada "Estás a salvo" la lluvia suena más fuerte y cae con más intensidad. Connor trata de taparse los oídos, pero recuerda que no se puede mover. Quiere llorar, pero cada vez que inhala en busca de aire, siente que se ahoga con la lluvia. Siente el sabor metálico inundarlo por dentro y por fuera. Está completamente seguro de que jamás va a poder despertar de ese sueño.

    Cuando se resigna a morir allí, unos brazos lo sacuden y se despierta.


    I come to you defences down
    with the trust of a child


    Cuando Connor abre los ojos, se da cuenta de que los gritos que escucha son los suyos. Está empapado en sudor y el corazón le retumba en los oídos y en la garganta. Mira el techo, sin intentar moverse aún, por temor a seguir paralizado. Solo logra relajarse cuando siente un brazo ejerciendo un poco de presión en su pecho y dándole un apretón en el hombro. Un 'estoy aquí' que lo ayuda a volver a la realidad y a calmar un poco más su respiración.

    Kevin le repite nuevamente las frases que lo ayudaron a salir de la pesadilla. El mantra que últimamente se volvió parte de su rutina nocturna. "Estás a salvo. Agatha está a salvo. Todo está bien, Connor. Era solo un mal sueño".

    "Gracias. Lo siento, te desperté de nuevo", le responde Connor, girándose hacia el borde de la cama para sentarse y alcanzar el vaso de agua de la mesa de luz.

    Kevin se sienta a su lado y le da palmadas suaves en la espalda, sobre la camiseta tan transpirada que ya se le pegó a la piel. "Tú me despiertas, yo te despierto..." dice, en tono ligeramente gracioso que hace que Connor casi se ahogue con el agua. "Ya sabes que está todo bien" agrega, en un tono más serio. "Hoy deja que se encargue del hotel Laurie y quédate en la cama, ¿ok?"

    Connor asiente y se termina el agua. Deja el vaso en la mesa de luz y suspira, cerrando los ojos. "Creo que estoy nervioso" dice, aún sin abrir los ojos. Siente la mano de Kevin detenerse un momento en su espalda, darle una última palmadita calmante y luego dejar su peso allí, en el nacimiento de uno de sus omóplatos.

    "¿Nervioso por Agatha?" Le pregunta Kevin, y Connor asiente una vez y se gira para mirarlo.

    "Va a llegar en dos días y todavía no sé qué debería decirle y qué no", le responde.

    Kevin se sonríe, porque Connor perdido y sin brújula es muy gracioso. Luego de sonreír sin hablar por un momento, y cuando sabe que ya está a punto de recibir un palmazo él mismo, pero de los no calmantes, le suelta un: "¿Dile que eres gay?"

    Connor bufa y estira un brazo para empujarlo y casi mandarlo sentado al suelo. Kevin se ríe abiertamente y se sienta un poco más lejos. Connor bufa de nuevo y se queja: "Ni que fuese tan sencillo".

    "¿Entonces no eres gay?" pregunta Kevin, y levanta los pies del suelo para cruzarlos sobre la cama, porque ahora que Connor lo alejó de toda su fiebre de pesadilla, siente un poco más el frío de la habitación.

    "No lo sé. ¿Tú?" contesta Connor, levantando las cejas, sinceramente intrigado.

    "Ni idea" responde Kevin, levantando las cejas, también, pero con expresión de quien está hablando de algo sorprendente. "Sé que si estoy solo, no duermo. Y si estoy contigo, duermo al menos la mitad de la noche" agrega, con toda la simpleza del mundo.

    Connor asiente un par de veces antes de decir: "Yo igual. Pero deberíamos sentir algo más por el otro, ¿no?"

    Kevin lo mira un momento, buscando en su interior alguna señal de amor, romance o hasta simple deseo que apunte a Connor. No encuentra nada. Pero tampoco encuentra ninguna señal si piensa en Margot, así que se anima a verbalizar sus pensamientos, para ver qué dice Connor: "Quizás estamos demasiado arruinados para sentir algo más que esto".

    Connor evalúa sus palabras y hace su propia búsqueda interna de sensaciones. "Puede ser..." dice, finalmente. "Pero me siento bien así como estamos" agrega. Luego se estira para tomarle la mano y le propone, con la seriedad que lo caracteriza la mayoría del tiempo: "¿Te quieres mudar conmigo?"

    Kevin le da un apretón en la mano y le responde un simple "Sí", aunque luego no cierra la boca a tiempo y le suelta un "Ay, hiciste que el corazón me lata algo así como dos veces fuerte" que los deja a los dos muertos de risa mientras se acomodan en la cama de nuevo, abrazados, para seguir tratando de dormir.

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Dion Thornhill
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Mensaje por Dion Thornhill »

Título: Descaradamente
Tipo: Romangst (!?)
Género disparador: 17. Interpretada por un hombre
Canción elegida: The Weeknd - Shameless
Personajes: Agatha McGee, Kevin Broadmoor
Cantidad de Palabras: 573
Comentarios: NSFW
Mis puntos van para la Casa: Ravenclaw


I don't wanna hurt you, but you live for the pain
I'm not tryna say it, but it's what you became
You want me to fix you, but it's never enough
That's why you always call me, cause you're scared to be loved
But I'll always be there for you, I'll always be there for you
I'll always be there for you. Girl, I have no shame

Agatha apretó los labios para no dejar escapar un gemido, los ojos fuertemente cerrados y su cuerpo tenso mientras sentía como si fuegos artificiales estuvieran explotando de placer entre sus piernas. Se sentía exhausta, feliz, culpable. Había intentado racionalizarlo, diciéndose a sí misma que era una mujer adulta y libre de hacer lo que quisiera con su vida. Pero lamentablemente Agatha sabía demasiado sobre los patrones de comportamiento, sobre el trauma, sobre su propia personalidad.
Se sentía ridícula, a sus 32 años, diciéndose a sí misma frases cliché del tipo 'si se siente tan bien no puede estar tan mal'. Pues lo estaba: estaba pésimo.

A veces intentaba racionalizarlo y ver a Kevin como el anciano que era. Técnicamente era un anciano, no había que estarse con rodeos. Era la definición del diccionario, la definición con la que había estudiado psicomagia. Agatha suponía que a él le había pedido el divorcio su segunda o tercera mujer, Agatha no había querido enterarse para no sentir apego. A veces dudaba de realmente saber algo sobre la vida privada de él, porque le convenía no enterarse. 

A Agatha le temblaban las piernas, enloquecida de placer, sintiendo a Kevin dentro suyo. Había sido su fantasía adolescente, su pecado adulto. A veces se intentaba sabotear con pensamientos como 'te estás cogiendo un viejo', 'esto es ser egoísta y cruel' o 'eres una ninfómana asquerosa', pero solamente hacía que disfrutara más esos encuentros clandestinos con él.

Estaba mal porque ella debería ser feliz. Debería demostrar agradecimiento de haber encontrado un compañero de vida tan amable y bello como Ashley. Alguien que había sido maestro, compañero, un igual. Ashley que había arriesgado su trabajo, su renombre y su título para estar con ella. Él que la había defendido en el hospital con colegas, aprendices y pacientes sobre su relación. Ashley que la amaba plenamente y le había dado una hija. Ashley con quien había aprendido a conocer el placer carnal entre risas y besos, relajados y felices.

Ashley era sano. Le hacía bien a su cuerpo, a su mente, a su vida. Ashley era el hombre perfecto.

Pero Agatha dormía a su lado y aunque su corazón se desbordaba de amor por Ashley, también quería lo otro. Quería a ese anciano has been, a ese solitario enfermo mental, a ese hombre que nunca había logrado curarse de verdad. Lo quería con una mezcla de necesidad y lástima muy propias. Kevin la había tratado con tanta delicadeza de niña que, ahora de adulta, se habían quedado sin límites sanos para cruzar.

Quería a Kevin para hacer las cosas que Ashley no se merecía que le hicieran, para demandar que le hicieran cosas. Quería a Kevin para sacarse la curiosidad, para darse el gusto, para sentir absoluto control por primera vez en su vida. Un control extraño, sin equilibrio, pero intoxicante y placentero. Cualquier cosa que ella hiciera con Kevin estaría mal, nada estaba permitido con él, y ahora que se habían animado a romper las reglas, todas, su presencia era un veneno en su mente.

Agatha lo observó desde la cama, apretando las piernas mientras él bajaba las escaleras a prepararle un café que ella demandó. Se puso de espaldas, alzando las piernas y descansándolas en la pared para alzar la cadera. Agatha sabía que estaba mal, pero no había otra cosa que quisiera hacer. Quería que Kevin la viera, descaradamente. Quería dañar todo lo que amaba para ponerlo a prueba.
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Aurora Kent
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

Mensaje por Aurora Kent »

Título: Amigos con beneficios
Tipo: General
Género disparador: 13. Canción lanzada hace 50 años o más
Canción elegida: The Beatles - Money (That's what I want)
Personajes: Dora Archivald, Mason Storstrand
Cantidad de Palabras: 513
Mis puntos van para la Casa: Hufflepuff
"Firmen aquí" dijo el hombre detrás del escritorio, dejando la pluma junto al documento. Dora y Mason se inclinaron hacia adelante en sus asientos al unísono, chocando sus manos al querer tomar la pluma. "Qué bueno que los dos estén tan seguros al dar este gran e importante paso en sus vidas" agregó el hombre. Mason cedió, dejando que Dora tomara la pluma.

Dora releyó el certificado de matrimonio, mientras la sonrisa del hombre detrás del mostrador comenzaba a menguar.

"Firma tú primero" decidió Dora, pasándole la pluma a Mason. Él tomó la pluma, escribió un garabato ilegible que se suponía que era su nombre, y luego le devolvió la pluma a Dora, quien también firmó.

El documento se duplicó, se enrolló, y una copia fue flotando a las manos del empleado que recuperó su sonrisa.
"¡Felicitaciones!" su voz retumbó en la antesala vacía. En la distancia, el aleteo de una lechuza fue la única interrupción. Dora y Mason se miraron con una mezcla de alivio y pena. El empleado alzó las cejas, expectante. Mason ladeó la cabeza sin entender, hasta que Dora lo tomó fuertemente de la mano.

"Somos muy conservadores" explicó ella la falta del beso. Mason asintió, alzaron las manos con dedos entrelazados como para mostrarle al hombre que sí se querían. Dora tomó de un manotazo la copia del certificado de matrimonio y salió arrastrando a Mason con ella.

Momentos después Dora caminaba apresurada, con Mason detrás, revisando el documento.
"Merlín, creo que tenemos todo" dijo, ansiosa y esperanzada. "El alquiler compartido de Occamy Heights, los años de convivencia, el certificado de matrimonio, dos referencias... Mason, creo que vamos a lograrlo". Dora se detuvo delante de la taberna de Tom. "¿Qué pasa?" preguntó, bajando la voz.

"Nada, nada" Mason sonrió, apenas. Dora conocía bien esa sonrisa, una sonrisa apenada por ocultar mal las preocupaciones.

"Sé que esto es mucho. Que es un sacrificio. Y sé que tus padres quizás nunca me lo perdonen del todo..." Dora empujó la puerta de la taberna y ambos se adentraron a paso apresurado, evitando miradas de los patrones.

"Es un papel nada más. No es que yo fuera a casarme con alguien más" dijo él, sacando la varita del bolsillo.

"Tienes que dejar de pensar en ella de ese modo, Mason. Naomi está comprometida, es tu amiga y sabes que no le interesas de otro modo, ¿o es que tus padres se hicieron más ilusiones con ella que tú?".

Abrieron la puerta que daba a la pared de ladrillo, y Mason comenzó a tocarlos con la varita para acceder al callejón Diagon.

"¿Así me agradeces, caray?" preguntó Mason. Mientras se abría el camino al callejón, Dora le dio un apretoncito cariñoso a su mano.

"Lo siento. Y gracias por esto" dijo, sincera. El bullicio del callejón los invitaba a perderse entre la multitud. "Ahora enderézate, déjame tomar tu brazo, y marchemos a Gringotts como el matrimonio heterosexual que somos. Mi estúpido tío abuelo está por girar como carne de kebab en su tumba cuando cobremos el 6% de la herencia que me corresponde".
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

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¡Gracias por participar! Ahora llega el momento de la votación: pueden hacerlo aquí. Deben votar sus tres historias favoritas, recuerden que es solamente un voto por player.

La encuesta cerrará el 13 de febrero a las 23:59 hs. de Argentina (GMT-3). Tienen una semana para votar. Los ganadores serán anunciados poco después en este mismo thread.

¡Suerte a todos los participantes y gracias a los que nos ayudan a elegir a los ganadores!
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Re: Desafío #25: Sonidos arbitrarios

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¡Feliz día del amor y la amistad, Beyond Hogwarts! Qué mejor manera de festejar que repasando lo que más amamos: ¡los personajes del foro y sus varios traumas!

La votación dejó unos resultados bastante reñidos para el top 3, pero aquí están los ganadores de este desafío:

1° Dion Thornhill
2° Alastair Cunha
3° Lina Ackerman

Gracias a Dion, Ravenclaw recibirá 100 puntos
Gracias a Alastair y Aurora, Hufflepuff recibirá 70 puntos
Gracias a Agatha y Lina, Slytherin recibirá 40 puntos

Una casa no recibió nada de amor: 0 puntos para Gryffindor

¡Gracias por participar escribiendo, leyendo y votando! Nos leemos en el próximo desafío, mis amores.

Edit: puntos agregados en febrero 2021 a los 4 usuarios de la Copa de las Casas
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